martes, 18 de octubre de 2016

RELATOS DE VIAJE

En este punto de mi vida, no sé si he viajado mucho o poco, depende de con quién se me compare, lo que sí sé es que gracias a los viajes y los vuelos, hay varias personas que me han dejado reflexiones que hasta la fecha recuerdo casi con punto y coma, son "desconocidos míos" (como diría mi papá) que de algún modo me han marcado y lo quiero compartir. 

Uno de los tantos despegues.

Uno de los regalos que me da el viajar, es el poder platicar con mis vecinos de asiento en el avión. Somos personas aleatorias que, por azares de la vida, compartimos algunas horas ahí, sentados uno a lado del otro, intercambiando una sonrisa, turnándonos el antebrazo, pidiendo permiso para poder ir al baño o bajar algo del maletero, regalando chicles, hablando del clima, de la ciudad, del motivo del viaje, de la ciudad de origen, de la familia, de la vida y, si queda tiempo, preguntamos nuestros nombres presentándonos al final.

Me ha tocado de todo, me he reído a carcajadas, me he asombrado, me he enamorado... también me he dormido, he leído libros, he escrito (estar en un avión me inspira), he trabajado y he escuchado música, obviamente éstos últimos no entran dentro de lo que quiero escribir pero, es parte de lo que se hace mientras vuelas.

La vida me dio un trabajo que disfruto muchísimo y que aparte, me da la oportunidad de viajar sola eventualmente y ¡me encanta!, porque nunca sé con quién me voy a sentar ni el tema del que vamos a hablar, es como una sorpresa que espero ansiosa porque he tenido excelentes experiencias, casi toda persona tiene un lado bueno y hay muchos deambulando por ahí que solamente ocupan la apertura de alguien para desahogarse, conversar, expresar, ser escuchados. Yo he sido escuchada y también he escuchado mucho... y preguntado bastante.

La siguiente entrada de "RELATOS DE VIAJE" estará dedicada a "LA HIJA".

Lorena Beltrán
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