jueves, 6 de noviembre de 2014

CATARATAS DE IGUAZU ARGENTINA: LIBERTAD

Varias personas me han dicho "¡viajas mucho Lorena!" pero, ¿cuánto es mucho?... depende de con quien te compares porque yo sinceramente pienso que hay tanto por conocer, que ojalá Dios me de vida para seguir descubriendo las maravillas que hay en nuestro mundo al mismo tiempo que mi camino me permita darme el tiempo de hacerlo siempre que tenga una oportunidad.

Muchos o pocos, los viajes que he realizado sin duda alguna han sido enriquecedores en todos los sentidos, conocer monumentos al ingenio humano, impresionantes muestras de la naturaleza, me he topado con gente siempre amable, he entablado buenas amistades con quienes mantengo bonitos recuerdos de nuestras vivencias y afortunadamente no he tenido malas experiencias hasta este momento. 

Hay un lugar en particular que no ha sido superado hasta ahorita por ningún otro: Las Cataratas de Iguazú. Llegué al Parque Nacional Iguazú como un destino más en mi recorrido por Sudamérica sin pensar que quedaría impactada por la magnificencia del lugar. Acompañada por amigos, tomamos un tour en barco que nos llevo a las faldas de algunas carataras, estas son un par de imágenes:



Cada cascada tiene su nombre y les mentiría si les digo que las recuerdo por nombre, tampoco se trata de buscar en google para ponerlo en este momento porque de lo que quiero hablar es de la gran cascada que me impactó, esa se llama "La garganta del diablo", imposible olvidarla. 

Cuando estuve en ese mirador que te permite ver territorio brasileño y paraguayo estando en tierra argentina, tuve una sensación inexplicable de libertad donde al mismo tiempo, de una forma positiva te das cuenta de lo diminuto que eres como ser humano en materia ante la inmensidad de esa enorme cascada en la cual no puedes ni ver el fondo por la bruma que forman las toneladas de agua que a diario, cada segundo, caen por ahí.

Me hizo pensar en el poder de nuestro ser superior (que para mí es Dios) al crear esos paisajes que te dejan sin aliento, de verdad no encuentro las palabras para describir lo hermoso que sentí estando ahí, sentir la brisa y el aire que viene desde el fondo con esa fuerza tan potente del agua que cae, simplemente es impresionante. 

Valoro todas y cada una de las cosas que en mi vida he podido ver pero hasta este momento, esa sensación de sentirme con tanta libertad, tan expuesta a la fuerza de la naturaleza, tan cercana a la energía de la vida, aterrizada con una humildad teniendo los pies sobre la tierra y darte cuenta de que somos nada y tenemos tanto, puedo decir con certeza que no lo he vuelto a sentir a pesar de que me han maravillado tantas cosas... a decir verdad, soy una persona que le gusta apreciar, me gusta observar, disfrutar la vida y me dejo sorprender muy fácilmente pero las cataratas de Iguazú tienen un espacio en mi memoria que no ha sido reemplazado por nada, tienen una liga directa con mis sentimientos de libertad y la foto que expongo a continuación lo describe abiertamente:


Con mis brazos abiertos, que se ha vuelto mi pose favorita desde aquel julio del 2008, recibiendo toda la energía positiva que pueda recibir, llenando mi espíritu de ese sentir tan maravilloso que de sólo ver la foto lo puedo volver a sentir. Definitivamente es un lugar al que volvería cuantas veces pueda.

Lorena Beltrán
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