domingo, 5 de octubre de 2014

SKYDIVE PARACAIDISMO: ¿QUÉ SE SIENTE?

Hace un par de meses pude cumplir uno de mis mas grandes sueños: aventarme de un avión en paracaídas. Recuerdo que desde que tenía unos 14 años he querido cumplir éste reto y por mucho tiempo fue la falta de dinero porque mi papá no me lo quería pagar, supongo que el temor de que algo llegara a pasar no lo dejaba. Desde que trabajo, he podido cumplir muchos otros retos de los cuales iré narrando, en esta entrada quiero responder lo que muchos me han preguntado: ¿qué se siente?

La verdad es que considero que soy una persona con mucha tolerancia a las alturas y que disfruta la adrenalina, por lo menos hasta este momento de mi vida, no siento miedo cuando veo una montaña rusa, cuando tengo la posibilidad de subirme a un bungee, parachute, edificios altos, montañas, etc... cualquier cosa que represente vértigo para otros, no lo es para mí. Al contrario, lo disfruto, me emociona el hecho de sólo pensar en estar sintiendo esa adrenalina que para otros equivale a sufrimiento.

Desde que llegué al centro de paracaidismo en San Diego, California, estaba muy emocionada esperando mi turno, tuve que esperar alrededor de 3.5 horas porque para mi sorpresa había muchas personas, nunca pensé que tantas. 



Cuando finalmente vocearon mi nombre para que acudiera por mi equipo de salto, fui inmediatamente a prepararme y estar lista para cuando anunciaran el nombre de la persona con la cual saltaría (mi salto fue con un instructor, debes tomar lecciones antes de saltar solo).


 

  

"JT Capezio" fue el nombre de mi instructor. Mientras iba caminando hacia la avioneta, JT estaba tomando video del momento y en realidad yo estaba más concentrada en contestar bien las preguntas en inglés, que en el nervio que pudiera sentir, después de todo es un video para toda la vida. Subí a la avioneta con alrededor de 15 personas, sin temor hasta este momento, ¡estaba realmente emocionada!. Despegamos y escuché que cuando llegáramos a 13,000 pies de altura, que son casi 4,000 metros, se abriría la puerta para que iniciaran los saltos, estaba un grupo de 3 personas que saltarían solos y después yo en primer lugar de los que saltábamos con instructor.

             



JT me dio instrucciones para que me acercara a él y atara los ganchos que nos mantendrían juntos durante la caída. Se abrió la puerta, lo primero que sentí fue mucho frío, a esas alturas hace demasiado frío y pensé: "¿por qué no me traje un suéter? probablemente por el frío no disfrutaré el salto como yo quisiera" ¡eso fue lo que se me vino a la mente! no el miedo, no el nervio, no la ansiedad, nada de eso... de pronto saltaron las 3 personas que iban solas, tomadas de la mano y me dijo JT que era nuestro turno al mismo tiempo que nos acercábamos a la orilla de la avioneta ¡ahí sentí miedo! al ver hacia afuera estando tan alto sin ninguna protección, me dijo: "contaré hasta 3 y saltamos"... y saltamos...

No pude ni gritar al principio, la voz no salía, estaba impactada por unos segundos hasta que pude reaccionar y abrí mis brazos, volteaba hacia la cámara, hacia gestos y de pronto mis oídos empezaron a taparse, nunca lo había pensado pero es lógico estando en caída libre, llegó un punto en que me dolían tanto que ya no estaba disfrutando, tenía mis manos en mis oídos presionando con mis dedos tratando de taparlos, no quería abrir mis brazos y por un instante quería que ya terminara porque en verdad estaba siendo bastante doloroso. Mientras eso pasaba, había momentos en donde quería olvidarme de ese dolor y también me reía, mis labios se movían con el viento como gelatina literalmente jajaja, sentía mis cachetes zangolotearse a la altura de mi cuadro facial, abría mi boca y mi labio superior se iba hacia arriba inmediatamente, también el inferior, trataba de detenerlo apretando con mis dientes pero también se me secaba la boca en cuestión de dos segundos jajaja es muy chistoso recordarlo, aunque en ese momento eran muchas sensaciones encontradas.

JT abrió el paracaídas, aquí es donde en verdad empezó la diversión, mis oídos se destaparon y no paré de reír hasta el final (¡carcajadas!), de admirar hasta donde el horizonte me permitía, estaba nublado pero no lo suficiente como para nublar mi vista, se siente increíble estar en el aire de esa manera, la adrenalina y el vértigo desaparecen y solo sientes, vives, admiras. Lo mejor fue cuando casi a punto de aterrizar, miré hacia abajo y había un ave volando debajo mío, fue indescriptible esa sensación de estar volando con las aves.


 




Definitivamente lo volveré a hacer, creo que lo disfrutaré aún más sabiendo de antemano a lo que voy. Siempre le digo a la gente que me pregunta que si lo quieren hacer, no lo piensen más y ¡háganlo!.


Dejo un breve video de mi primer salto en paracaídas:



Lorena Beltrán
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